Para cualquier aficionado a la fotografía, montarse en un avión con la única perspectiva por delante de pisar nuevos lugares y ver nuevos paisajes sólo supone una cosa: una tremenda oportunidad fotográfica.
Pero viajar en avión con el equipo no es siempre tan excitante como el viaje en sí. Y en más de una ocasión tú como yo, te habrás encontrado pensando en cómo llevar de manera segura todo el equipo elegido que reposa sobre tu cama ante ti. El sentimiento es siempre el mismo: “¿Cómo me llevo todo esto? ¡No quiero facturar mi preciado equipo!”. Aquí te dejo algunos consejos para que prepares tu viaje con un equipo digital.
Evita facturar el material fotográfico siempre que puedas. Seguramente la mayor parte del personal de tierra que embarca las maletas es profesional y respeta los equipajes. Pero todos tenemos un mal día... Mejor cúrate en salud y llévate el equipo contigo en cabina.
Ten en cuenta las dimensiones de los bultos que te dejarán subir al avión como equipaje de mano y que éstas cambian. Últimamente las compañías cada vez son más restrictivas, situación que se agrava en las aerolíneas de bajo coste. Infórmate antes de viajar de qué y cuánto podrás llevar contigo en todo momento y evita así sorpresas de última hora. En las webs de las compañías no tendrás problema para encontrar este tipo de información si buceas un poco.
Si finalmente tuvieses que facturar, no dudes en tomar todas las precauciones posibles. Mochilas o bolsas del estilo de las Lowepro son ideales para transportar tu material más preciado. Si no dispones de una y tienes que usar una maleta normal, envuelve cada pieza en la ropa y procura al menos que la maleta sea rígida.
Trata de evitar siempre que lo que facturas parezca valioso. Una mochila para guardar equipo como las mencionadas, para un ojo acostumbrado a ver cientos de maletas al día, no es ningún enigma. Está claro qué contiene. ¿Has pensado en envolver la tuya como si se tratase de un paquete? ¿En meterla dentro de una bolsa vieja?
Todas las precauciones son pocas para evitar la frustración que puede producir perder el equipo de una forma evitable. Y lo que puede ser incluso peor, llegar a un destino de ensueño sin nada que echarte al ojo.
La próxima será la última entrega de esta primera serie sobre viajes. Hablaremos de las precauciones a tomar cuando viajamos con película.
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Uff! yo recomendaría encarecidamente no facturar jamás nuestro equipo y cualquier cosa valiosa que nos acompañe.
Hace un año, mi novia perdió su maleta en un vuelo nacional y jamás le apareció. La indemnización fue de 400 euros (cuando había declarado llevar ropa y otros efectos personales por valor de 1.200 euros). La compañía aérea le informó que solo cubrían ropa, que otros objetos de valor no están incluidos en las indemnizaciones.
Para más inri, yo, hace dos meses, perdí mi maleta, y hasta la fecha no la han encontrado aún.
En menos de un año nos han perdido la maleta, tanto a ella como a mí… es una lotería, pero solo pensar en perder la cámara y objetivos… uff!!!
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Yo no tendría web…de facturar el equipo. Solo de pensarlo me dan horrores!!!