Una vez disponemos de cierto conocimiento y destreza en el funcionamiento técnico de nuestra cámara, viene un nuevo paso, subir otro escalón en el que nos centraremos en el motivo, para seleccionar y organizar el espacio. Lo que se viene a denominar encuadrar. Así que nos adentramos en este nuevo tema del curso que vamos a desarrollar a continuación.
El encuadre no es otra cosa que definir qué elementos aparecerán en la imagen y cuáles vamos a descartar. El encuadre sirve para concentrar la atención del espectador en la imagen, por lo que la correcta selección del motivo es un primer y fundamental paso en el proceso fotográfico. Tenemos que pensar en el motivo a mostrar en base a las proporciones del marco de nuestro visor o nuestra pantalla LCD.
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El encuadre de la imagen puede ser de las siguientes formas:
Horizontal. También denominado apaisado por ser el formato más habitual para capturar paisajes. Es el formato más común y se suele decir que produce sentimiento de serenidad y espacio, estabilidad y dirección. Aunque en al fotografía digital varía ligeramente la proporción con respecto a la clásica película de 35 mm, sigue siendo la forma más tentadora para componer, además de que fácil dejarse llevar por él, ya que es el formato que nos dispone la cámara en su posición horizontal. Por ello, es recomendable no abusar del mismo y probar otros encuadres hasta dar con el más idóneo al motivo.
Vertical. Más conocido como formato retrato, por tratarse del más adecuado para los retratos de medio cuerpo. Produce sentimiento de fuerza y enfatiza las líneas y planos verticales. También este formato confiere más poder visual a las diagonales. Es ideal para el retrato de cuerpo entero y primer plano, además de ser el más utilizado comercialmente para publicidad, revistas, portadas de libros, etc.
Cuadrado. Es un formato más estático y mucho más limitado. No es propio de la fotografía digital, sino que viene de las películas instantáneas Polaroid y de las películas de 6x6 para cámaras analógicas de formato medio. En digital podemos lograrlo en la edición posterior, recortando de los otros formatos, aunque el resultado final pueda ser satisfactorio tiene la desventaja de que no ha sido compuesto con el mismo rigor y parámetros. Los márgenes cuadrados son simétricos y transmiten solidez y estabilidad. En algunos campos es muy gratificante su utilización (vegetación, plantas, flores...), aunque es un formato en desuso, también debido a la dificultad que conlleva la composición.
Panorámico. Es un formato impactante en paisajes tanto naturales como urbanos y, a pesar de su historia y tradición, sigue resultando original. Requiere una cuidadosa selección del lugar o motivo y plantea dificultades de composición para no dejar zonas superfluas. Se trata de un formato muy de moda en la era digital, porque con los avances tecnológicos es muy sencillo crear una panorámica. Casi todas las cámaras incorporan esta función y con los programas de edición, el montaje de distintas tomas es muy sencillo.
Algunos aspectos que hay que tener en cuenta a la hora del encuadre son:
La ubicación. La tendencia natural cuando comenzamos en la fotografía es ubicar el motivo en el centro del encuadre, que se suele denominar síndrome de "ojo de buey". Esta composición deja dos zonas superfluas a cada lado del motivo y, aunque es atrayente, hay que intentar descentrar el motivo para liberar la composición. Es necesario separar el motivo y el fondo para lograr realzar los detalles.
Tamaño del encuadre. Del mismo modo, hay una tendencia natural a no acercarse al motivo, a no recortarlo. Es habitual encontrar fotografías en los que todo queda tan general que no sabemos dónde mirar y es debido a que no hemos realizado una correcta composición, por lo que hay que intentar aproximarnos al motivo y llenar el encuadre para que el espectador capte rápidamente lo que queremos mostrar. En los retratos se enfatiza mucho si llenamos el encuadre y es un recurso que nos puede ayudar mucho a mejorarlos. Sólo hay que fijarse en las fotografías en prensa, donde es habitual encontrar primeros planos donde el rostro suele tener la frente cortada o no es mostrado completamente.
Conclusiones: todas estas indicaciones nos pueden ayudar a mejorar, pero como siempre hay que tener en cuenta que las reglas no son inflexibles y que lograr una fotografía bien encuadrada que funcione depende mucho de nuestra creatividad. De todas formas, experimentado y, sobre todo, disparando mucho en diferentes encuadres aprenderemos nosotros mismos a mejorar los encuadres.
Foto | Sthépane Rey-Gorrez
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5 comentarios
xphoenix
Estoy tan de acuerdo con lo de descentrar el motivo que a veces peco de abusar de ello. En cuanto al retrato "cortando" la frente o el rostro, lo probaré, a ver qué tal me queda, que siempre fotografío la cabeza entera.
Jepes
lo suyo es aplicar la regla de los tercios, que viene a decir que en una division en tres partes del visor el motivo debe de estar en uno de los dos extremos.
otro truco que da buen resultado es buscar las posibles diagonales en la composicion y hacerlas coincidir con las esquinas del visor, para dar mas sensacion de profundidad a la imagen.
JesusDQ
Yo nunca he entendido muy bien el concepto de facilitar al espectador la visión de la fotografía centrando su atención rápidamente en lo que tú quieres… No digo que no sea necesario muchas veces… pero siempre he tenido la sensación de que con esa actitud se está rebajando mucho la capacidad del espectador: "mira, te pongo un primer plano y desaturo o desenfoco lo que no es importante porque quiero que te centres en ésto, maldito borrego!!" (ya sé que en este caso hablamos de encuadres, no de profundidad de campo o desaturación selectiva… son dos ejemplos más).
xphoenix
Hombre JesusDQ, hay que ser sutil. Tampoco hace falta dejar borrosa toda la foto excepto lo que quieres mostrar, basta con un toque de luz… un desenfoque suave… cosas así :)
gothalo
igual que tienes la regla de los tercios como guia para la composición, en el caso de los retratos va bien tener en cuenta la regla de la mirada, o lo que es lo mismo, descentrar la imagen de modo que hacia donde esté la mirada de la persona a la que estamos fotografiando haya más espacio libre.